SEGUNDA OPORTUNIDAD - Capítulo 4º / NAVIDAD, DULCE NAVIDAD




Therry

Tom

Habían transcurrido diez días desde la pelea del instituto y Tom se encaminó al hospital pues habían de quitarle los puntos que hubieron de darle en el labio. Enseñó la citación a la enfermera de recepción, pero ésta le indicó que ese día Therry libraba. Tom había solicitado su consulta. Por lo menos averiguaría el nombre de la muchacha risueña. Renunció a que otra enfermera que no fuera ella le atendiera y se despidió hasta el día siguiente.

--¡ Hola !!, saludó Therry al verle
--Estuve ayer aquí y al saber que no estaba, decidí aplazarlo hasta hoy
--¿ Por qué?, aqui todas somos muy eficientes...
--Por supuesto, pero yo quería que me atendiera la misma persona que me curó, o sea usted
--Ja,ja,ja
--Olvidaba que es una " chica risueña"
--¿Así me llama?. Humm
--Se lo pasaron en grande ese día ¿eh?
--Si, es cierto. Necesitábamos divertirnos y por Dios que lo hicimos
--¿Van muy a menudo por alli?
--No, era la prim era vez. Yo hacía tiempo que no iba a ese lugar. Estuve fuera ¿sabe?
--No sabía. ¿ Por qué no repetimos la experiencia los cuatro?
--¿Qué cuatro?
--Usted, su amiga, mi amigo y yo. Podríamos quedar para este fin de semana ¿qué tal?
--Acepto. Usted me cae bien, pero no sé... tengo que consultar con mi amiga. Está pasando un a mala racha
--¿ Ha roto con su novio?
--No ciertamente. Él murió
--¡ Vaya !, lo siento. No he debido decir nada. El caso es que a mi amigo también se le murió la mujer y también lo está pasando mal. Estaría bien que consiguiéramos viniesen. Aprecio mucho a mi amigo y no sé cómo ayudarle
--Lo mismo me pasa a mi. Vivimos experiencias muy dramáticas juntas. Somos como hermanas, nos tenemos la una a la otra. El día que nos viste, era la prim era vez que salíamos en mucho tiempo. Por eso estábamos tan felices: habíamos bebido vino en la cena y se nos había subido a la cabeza. Ja,ja,ja. Fué increible verla de nuevo reir.
--Tenemos que sacarles. Mi amigo era muy divertido, aunque ahora siempre está amargado
--¿ De qué murió su esposa?
-- De cáncer, en pocos meses se lo diagnosticaron y se fué. Ël quedó tan impactado que aún no ha reaccionado y eso que hace como tres años que murió. ¿Y el de tu amiga de qué murió?
--Le mataron, pero es una larga historia
--Pues cuéntamela. Tenemos toda la tarde para ello y supongo que a tí también te hará bien descargar un poco la tensión.
--¿De verdad quieres oirlo? Te aseguro que no es agradable y además hasta dentro de una hora no salgo
--Muy bien, te espero. Tomaré un café mientras tanto. Quedamos en el pub de al lado ¿de acuerdo?
--De acuerdo, contestó Therry sonriendo
--Eres la chica con la sonrisa más fantástica que he visto nunca. Hasta luego



... quedamos en el pub de al lado....

Terry localizó a Lissy y la dijo que no la esperase que tenía una cita, al tiempo que a Tom le guiñaba un ojo sonriendo.
Terry entró en el pub y se dirigió hacia donde estaba Tom, que se levantó cortesmente al verla llegar. Pidió un té y entablaron una conversación intrascendente que poco a poco fué derivando hacia lo que les había llevado hasta allí. Tom escuchaba el relato de lo ocurrido sobrecogido; al terminar, la muchacha, tenía los ojos llenos de lágrimas. Una mano de él agarró la de ella para infundirle ánimos. La narración le había dejado sin palabras.

--Ahora tenemos un secreto, dijo él a modo de comentario. ¡ Pobrecilla ¡ Qué horrible experiencia ! No me extraña que esté tan perturbada. Una cosa así te marca de por vida. Nuestro deber es ayudarles, a los dos, así que tenemos que conseguir que salgan el sábado. Tú por tu parte y yo por la mía. ¿Sabes? soy de los que piensan que las cosas no ocurren porque sí. Siempre hay un motivo para ello
--¿Qué motivo puede haber?
--Pues mira: una pelea de colegio, unos puntos de sutura, et voilá. Nos hemos conocido, hemos hec ho confidencias, nos estamos tomando un café tranquilamente y el sábado saldremos de nuevo. Creo que no va a ser la últiuma vez que lo hagamos... Y ambos rieron alegremente.

Y llegó el sábado y Therry consiguió arrancar a Lissy de la televisión. Naturalmente no le dijo que iban a reunirse con los chicos. De haberlo hecho seguro que no hubiera ido. Fué Therry la que les presentó

--Lissy te presentó al profesor que curé el día de la bronca, Tom, y a su amigo, también profesor...
--Jack, adelantó Tom
--Encantada. Es lo que Lissy respondió al tiempo que les tendía la mano.

Estaba enojada por la encerrona de la amiga y dirigía furibundas miradas, que Therry captaba inmediatamente

--Por cierto, ¿cómo está el que organizó la velada de boxeo?, dijo en tono irónico
--No me digas que fuiste tú la persona que le ec hó la bronca, apostilló Tom
--Naturalmente ¿ qué clase de educación dáis ahora en las escuelas?
--Pues, hacemos lo que podemos, respon dió Tom.

Los cuatro guardaron silencio, se podía cortar. Jack estaba incómodo, Lissy de malhumor . Los únicos que se reian y estaban a gusto eran Therry y Tom. Dado que la noche no se presentaba muy divertida, decidieron irse cada uno a su casa. Tom se ofreció a llevarlas y esa fué la única sonrisa que tuvo Lissy en todas la noche al mirar a su amiga y acordarse del deseo que tuvo la prim era vez que vieron a Tom.






Los cuatro se instalaron en el coche y partieron rumbo al domicilio de las muchachas. Therry y Tom se apartaron de sus amigos y cuchichearon algo ininteligible, se despidieron con un beso en la mejilla con un ¡ hasta mañana!, señal inequívoca de que habían quedado citados para el día siguiente. Lissy y Jack se miraron a duras penas, y ella le dijo

--Perdona Jack, no he sido una compañía muy grata esta noche
--No te preocupes, no pasa nada
--Si pasa. Te he dado una impresión equivocada ,de antipática, de veras que no soy así. Estoy pasando por una mala racha, eso es todo. No es nada contra ti. Bueno pues gracias de todas formas. Hasta otro día.

Lissy dió media vuelta y se metió en c asa. Jack se dirigó al coche en espera de que su amigo se despidiera de Therry.

--Vaya una cita que me has preparado. Esta mujer es el colmo de la antipatía. Es intratable; no sabía ni de lo que hablar c on ella. Me ha dicho que la perdonara que estaba pasando una mala racha. ¡ Si sabrá ella lo que es una mala racha !
--Pues si lo sabe, y puedo asegurarte que ni te la imaginas.
--Pues no me la digas. Con la mía ya tengo bastante. Vámonos de una vez que estoy deseando meterme en la cama. Acércame a casa, anda.

Jack y Lissy no volvieron a salir juntos, al con trario de la otra pareja que se mostraban entusiasmados con la relación. Tom iba todos los días a buscarla al trabajo y juntos paseaban, se reian, eran felices : se habían enamorado.
Y pasaron los meses; llegó Navidad. Las calles estaban engalanadas. El mercadillo navideño ya estaba instalado en Bath y las gentes se mostraban felices y c irculaban cargados de regalos.
Jack decidió aprovechando las vacaciones de Navidad, alejarse del bullicio y regresar a su piso de Londres a ec har un vistazo.

... y llegó la Navidad...
Lissy también decidió ir a Londres, a la embajada para averiguar los trámites que necesitaba para regresar a Africa a reclamar el cuerpo de Matt.
Tomó el autobús y partió rumbo a Londres. Desde aquel día no había vuelto a ver a Jack, aunque Tom si había acudido algún día a comer con ellas.

En la embajada no le dieron apenas solución y solicitó la dirección y el nombre del cónsul británico en Lusaka. Le llamaría, o le escribiría. A ver si ella podía solucionar algo más rápidamente

--¡ Estos políticos no saben más que pon er trabas !

Pasó por delante de un a peluquería y dec idió hacer tiempo hasta la hora de tomar el autobus que la llevase de regreso a casa, entrando en el establecimiento arreglándose el cabello. Se lo cortó, aun que en realidad le dab a igual


No dejaba de dar vueltas en su cabeza de qué modo podía acelerar los trámites y se dispuso a cruzar la calle, sin advertir que un autobus se le echaba encima, de no ser porque una mano fuerte le dió un tirón que la hizo subir de nuevo a la acera

--¿Está loca, no ve que se le ha podido llevar por delante?

Ella entonces levantó la mirada y vió el rostro de Jack, su salvador. El en un principio no la había reconocido. La última vez que se habían visto, ella tenía melena larga



... no se dió cuenta de que un autobus se le echaba encima...

--¡Oh, Dios mio !, gracias, muchas gracias. Iba pensando en otra cosa y no me dí cuenta de que el semáforo estaba rojo para los peatones. Pero... ¿eres Jack?
--¡ Lissy ! ¿ qué haces aquí?
-- He venido a hacer unos trámites, y no he conseguido nada. Además si no llega a ser por tí, a estás horas es muy probable que estuviera muerta o mal herida.
--Ven, vayamos a tom ar un café. Cuando he visto que ibas a cruzar, se me heló el c orazón. ¡ Menudo susto me has dado ! Aunque no te había reconocido; tienes el c abello distinto
--Si, me lo acabo de cortar.

Entraron en un café y tomaron un té. Charlaron amigablemente. El hielo se había roto. Le debía la vida y en el rostro de Jack se reflejaba que esta vez sí estaba a gusto en su compañía. No sabía muy bien de que manera llegaron a que cada uno contase al oltro las tragedias de su vida. Jack la ofreció su apoyo y su amistad y Lissy se lo agradeció sinceramente

--Estos días son especialmente tristes. Recuerdo la última que pasé en Africa. Entre Therry , algunas de las mujeres del poblado y yo, organizamos una cena de Navidad con los pocos alimentos de los que dispon íamos, pero fué la más feliz de nuestras vidas. Matt estaba emocionado, contento, alegre... Ninguno de nosotros sospec hábamos que sería la última

Lissy enjugó unas lágrimas que escapaban de sus ojos y Jack la miró comprendiendo lo que sentía. A él le ocurría lo mismo; el recuerdo de Cristal se hacía más patente que nunca.

--¿Por qué no te quedas unos días más?
--No, no puedo. He quedado con Therry y Tom que pasaría el día de Navidad c on ellos. Además no tengo reserva en ningún hotel porque pienso regresar hoy mism o...
--Eso es lo de menos. Mi casa es muy grande para mí solo y está a tu entera disposición
--No gracias, Jack.Te debo agradecimiento de por vida, pero Therry es la ún ica familia que tengo y son días para pasarlos juntos, con las personas que quieres. Regresaré hoy mismo.

Jack había dejado de pensar que era una antipática, sencillamente estaba pasando un drama personal muy fuerte y la costaba salir de él. Salieron del bar y se sumergieron en el marasmo de gentes que al igual que en B ath iban cargados de paquetes. Las luces, los adornos les hacían daño moralmente y el rec uerdo de los seres perdidos se hacía más fuerte


.. los adornos de las calles les hacían daño ...
Llegó la hora de tomar el autobús que la llevaría hasta su casa. Con un a triste sonrisa reflejada en su rostro, Lissy miró detenidamente a Jack. Había descargado su corazón narrando a aquel desconocido la tragedia vivida, y él había hecho lo mismo. Se había establecido una corriente de comprensión y amistad rompie ndo todas las barreras que la primera vez habían levantado entre ellos. Se desdpidieron dándose un abrazo

--Hasta que vuelvas a Bath, le dijo Lissy
--Y tu que tengas suerte en tus averiguaciones. Cuídate y, por favor, cuando salgas a la calle mira por dónde vas. No me gustaría tener que volver a rescatarte de un accidente. Dijo a Lissy al tiempo que levantaba la mano en señal de despedida.

El autobus arrancó y Jack se quedó mirando en la dirección que había tomado. Le entristec ía lo que había sabido de ella.

--La vida no es justa. De repente recordó la que Tom tantas veces repetía " todo pasa por algo, no son casualidades..." Él había salvado a Lissy de un atropello. Había estado allí sin saber muy bien porqué, ya que desde que había regresado a Londres no salía nada más que para pasear a Poppy. Pero en esa ocasión decidió dar una vuelta por el centro. ¿ Por qué ? la respuesta la tenía con lo ocurrido hacía apenas una hora. Habia evitado un accidente. He ahí la respuesta.

Cuando Lissy llegó a Bath, encontró la casa solitaria, cosa que no le extrañó, ya que después de trabajar iba Tom a buscar a Therry y daban un paseo o acudían a un bar a tomar algo. Faltaban dos días para Navidad. Estaban contentos y felic es. Planeaban contraer matrimonio pasadas las Navidades y así se lo comunicarían a Lissy en la cena de Nochebuena. Estaba deprimida, sus gestiones habían resultado infructuosas e ignoraba qué pasos debía seguir. Ocultaría a sus amigos el incidente ocurrido en Londres; no quería preoc uparles y la verdad es que se distraia con bastante frecuencia. Estaba obsesionada con rec uperar a Matt, se lo debía, y no descansaría hasta conseguirlo. Les puso al corriente de su encuentro con Jack sin dec irles de qué modo coincidieron.

El día 24 de Diciembre amaneció frio, muy frio, nublado. Había trabajado el día anterior por la noche y salían del hospital a primera hora de la mañana, destempladas por la vigilia. Se dirigieron a la cafetería cerc ana con el fin de desayunar. A mediodía se les reuniría Tom para ayudarles a preparar la cena de Nochebuena. Dormirían un poco hasta la hora de almorzar. Lissy estaba triste en esa mañana, recordaba otras mañanas en que los nativos cantaban y estaban todos alegres. Las Navidades gozaban de la predilección de Matt, a pesar de que los recuerdos de la n iñez se hacían patentes en él, pero no le im portaba o al menos ocultaba su tristeza.

Therry fué la encargada de preparar el menú, y entre Lissy y Tom organizaron la mesa, los adornos y los regalos del día de Navidad. Lo dispusieron todo alrededor del árbol y se sirvieron una copa de vino para hacer un alto en los preparativos. Therry reia sin parar y Tom le acompañaba; querían contagiar a Lissy que hablaba poco y reia menos.

Ya lo tenían todo dispuesto y algo cansados se sentaron los tres en el sofá contemplando lo bonita que había quedado la mesa. Así permanec ieron un buen rato charlando amigablemente hasta la hora de cenar Las muchachas se vistieron con trajes importantes y Tom se puso la americana y un a corbata para sentarse a la mesa como "Dios manda", recitó Therry.
Therry era muy conservadora de las tradic iones. En su época también Lissy disfrutaba con las fiestas, pero de un tiemnpo a esta parte la causaban quebrantos más que alegrías.



Ya estaban los tres como tres pinceles

--¡ Vaya !, exlamó Tom al ver a las damas. ¡Estáis increibles!
--Tú también estás muy guapo, apostillo Lissy

Se disponían a sentarse a la mesa después de haber tomado un aperitivo. Llamaron a la puerta y Lissy fué a abrirla mientras Therry partía el pavo que había preparado.

--¿Llego a tiempo de cenar?

Un sonriente Jack saludó a Lissy estampándola dos besos en la mejilla.

--Feliz Navidad
--Feliz Navidad, ¡qué sorpresa! ¿sabe Tom que venías?
--No, lo pensé esta mañana y después de recoger todo emprendí viaje. Londres me agobia, después de vivir en esta tranquilidad.Espero tengáis suficiente comida pues tengo muchísimo hambre
--Ja,ja,ja, Tendremos pavo para un mes. Anda dame el abrigo, hoy hace mucho frio
--Estás preciosa. Bastante mejor que la última vez que nos vimos
--No creas....
--¿Qué hay familia?, saludó a Tom y a Therry que corrieron a abrazarle. No vengo muy presentable. .Vosotros estáis imponentes; de haberlo sabido me hubiera puesto el esmoquin
--Anda pasa. Estamos en familia. Los cuatro rieron alegres y contentos de estar juntos


La cena transcurria en plena armonía. Cada uno contaba algo divertido. Jack comentó

--¿Sabéis cómo nos encontramos Lissy y yo en Londres?, fué tremendo. Resulta que estaba parado en un semáfono...

Debajo de la mesa, Lissy alargó su pierna hasta dar en la espinilla de Jack, que sin poderlo evitar dió un respingo, pero comprendió enseguida que no debía c ontinuar, pues seguramente no se lo había contado

--Lissy se acababa de cortar el pelo, y a pesar de estar junto a ella no la reconocí. explicó Jack al tiem po que todos rieron. Lissy lanzó una mirada de complicidad a Jack y sin pronunciar palabra, sólo con el movimiento de la boca, le dió las gracias.

La velada se prolongaba y a los brindis Tom llamó la atención de todos, y entonces los novios con las manos entrelazadas anunciaron su enlace para dentro de un mes. Rompieron a aplaudir y las muchachas se abrazaron emoc ionadas. Lissy sabía lo que su amiga amaba a Tom y emocionada besó al novio después de abrazar a su amiga.

--Seréis nuestros padrinos, los dos. Ya está dec idido. anunció Therry.

La velada terminó muy tarde. Los novios salieron los primeros y se despidieron como cada día abrazándose.Jack y Lissy se quedaron detrás sonriendo al contemplar a sus amigos. Jack miraba de soslayo a Lissy, y le dijo


Tom y Therry

--¡ Ojalá yo pudiera tener el mismo sentimiento que Tom ! ¿ y tú?
--No me he parado a pensarlo. Creo que no..

Llegaron hasta donde estaba el coche y se despidieron hasta el día siguiente. Ya era Navidad. Comenzaba a nevar y Lissy levantó la mirada hasta el cielo. Le gustaba la nieve.

--Bueno, pues ¿hasta mañana?
--Si, pero venid a mi casa. Yo os invito a comer, dijo Jack
--De acuerdo, no sé si ellos vendrán pero yo desde luego, si.
--Eso y me pones al corriente de todo lo que has averiguado.
--Ok. Hasta mañana Jack
--Buenas noches Lissy, hasta mañana

Al día siguiente solamente Lissy acudió a casa de Jack. Los novios tenían un compromiso con la familia de Tom y no les pareció oportuno cancelar su reunión, por lo que Lissy se encaminó hacia donde vivía Jack.
La recibió con un cariñoso saludo y después de ofrecerla un refrigerio, la entgregó su regalo de Navidad

--¡Oh no ! yo no te he comprado nada. Me haces sentirme mal
--No seas tonta, no sabías que vendría. Me has regalado tu amistad ¿te parece poco?

Rieron juntos y enseguida él sacó la conversación de cómo le había ido con sus trámites

--Pues , cuando pase Navidad, llamaré al Ministerio de Sanidad en Lusaka, a ver si allí saben algo. Se ve que aquí no llegan esas noticias. Nadie sabe nada, nadie dice nada; solamente papeles, montañas de papeles que tienes que rellenar. De cualquier modo, en cuanto tenga las vacaciones de verano me voy a Africa a ver si allí soluciono algo más, sobre el terreno

--¿Tú sola? porque Therry ya estará casada.Y eso ¿cuándo será?
--Posiblemente en Julio
--Bien, si es en esa fec ha, yo te acompañaré. Me vendrá bien cambiar a un ambiente totalmente distinto y así podré ayudarte.
--Sería magnífico, porque voy a necesitar a alguien en que apoyarme. Va a ser terrible volver allí, a lo que voy.

Jack nunca había hablado con Lissy de que en realidad era escritor. Ella le había conocido como profesor de instituto y pensó que era el momento de decir la verdad. Era un día de confidencias y ella relató más ampliamentre su relación con Matt. Ya no lloraba c uando lo contaba. Jack la amiraba atento y cuando terminó, la acarició la mejilla con cariño y entonces fué cuando él narró las sensaciones que sentía con la ausencia de su mujer. Al terminar ambos se miraron y se abrazaron comprendiendo sus particulares tragedias. Ella lloró suavemente y el la besó en la mejilla para consolarla.



--¿Sabes?, necesitaba sacar todo lo que llevaba dentro y que solamente conocen Therry y Tom. Necesitaba desahogarme y tu has sabido escucharme y comprenderme porque has pasado por lo mismo que yo. Te prometo que te acompañaré y no te sentirás sola
--Jack ¿ por qué no vuelves a escribir? Es una manera de volver a recuperar la vida. Ya no puedes hacer nada por tu mujer y seguro que ella quisiera que tú volvieras a vivir. Yo poco a poco lo voy haciendo. Es doloroso y cuesta mucho, pero hemos de seguir viviendo.
--Es que no puedo, se me han borrado las ideas. Quizás algún día vuelva a hacerlo.

En el primer día que abrieron los comercios, Lissy compró una pluma e hizo que inscribieran : "vuelve."
Cuando se encontró con Jack le entregó el obsequio y él extrañado dijo

--¿ Y ésto?
--Mi regalo de Navidad. Te lo debía...es para usarlo
Jack lo desenvolvió y al ver que era una pluma sonrió moviendo la cabeza

--Por lo menos inténtalo. Coge unos pliegos de papel, siéntate en el jardín de tu casa y n arra lo que ves a tu alrededor. Nada más y poco a poco volverás a recuperar las ideas. Hazlo por tu mujer y por mi. Tienes que hacerlo
--Te prometo que lo intentaré, palabra.


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