VIVIR LA VIDA - Capítulo 2º / EL ACCIDENTE



El timbre del teléfono sonaba con fuerza en el domicilio de las familia Núñez Bernal
- Señora, la llaman por teléfono, anuncio la muchacha a Teresa
- ¿ No ha dicho quién es?
- Si, la madre del señorito Angel
- Enseguida me pongo. Asun ¿ cómo estáis ? ¿ Ocurre algo ?
- ¡ Hola Teresa ! Suopongo que Marita estará en casa ¿ no ?
- Si desde hace mucho ¿ por qué ?
- Pues porque Angel aún no ha llegado, y fíjate las horas que son. . .
- Pues no sé qué decirte. Espera y pregunto a Marita a ver si ella sabe si tenía algún compromiso
Marita se puso al teléfono
- Asun, me dejó en el portal a las nueve y media, antes que ningún día. No sé a dónde puede haber ido
- Hija cualquiera sabe. Es un hombre, y ya sabes. . . Encerrado en el cuartel. . . pues, bueno ya me entiendes. . .
- Pues no, Asun, no te entiendo. No se qué tiene que ver una cosa con otra.
- Hija mia eres muy inocente y no sabes nada de la vida. Los hombres son así. . .
- Me dejas preocupada.. . Llámame cuando llegue, por favor
- Marita, si ha ido a donde me imagino, vendrá muy tarde, así que no te llamaré. Estarás durmiendo. Anda, no te preocupes. Hasta mañana querida, que duermas bien
Marita se quedo pensativa tratando de entender lo que su futura suegra había querido decirla. Era una joven inocente e inexperta Nada sabía del comportamiento de su novio, pero pensaba que lo hecho era natural, puesto que a su madre no la había preocupado. Cuando hablara con Angel le preguntaría sobre el tema
Pero Angel no la llamó por teléfono hastabien entrada la mañana. Quería ir a bailar un rato. Irían a la parrilla del Plaza que era un ambiente selecto, una sala no muy grande y no había aglomeraciones. Lo peor de todo es que abrían a las siete y por la hora que Marita debía estar en casa, apenas tendrían tiempo de tomarse una copa, pero esas eran las " reglas del juego". No tenía ganas de casarse, pero sí sentía atracción por Marita y hasta que no fuese su esposa no conseguiría nada de ella. Pertenecía a una familia muy religiosa, de misa los domingos y su hija había de permanecer vírgen hasta su casamiento. A pesar de que aquello era lo natural en la época, Angel era un chico libre, le gustaban a rabiar las mujeres y las restricciones que le imponía Marita, a veces le desesperaba; claro que tampoco admitiría que su futura esposa no acudiera al matrimonio como " Dios manda", es decir: " entera", como se denominaban a las chicas vírgenes. Por mucho que le preguntó, Angel no la dió ninguna explicación del porqué llegó tan tarde aquella noche. Ignoraba que había estado en un burdel.

 Noviembre había llegado con la crudeza del invierno seco y recio de Madrid. Teresa estaba concretando con sus amigas una excursión para ese fin de semana
- Podíamos ir a comer a la Pérgola o a Portonovo, en la Cuesta de lass Perdices. Está cerca de Madrid, y comeríamos divinamente.Queréis marisco:Portonovo, y si por el contrario decidís carne, pues La Pérgola con esas patatitas en suflé tan ricas que sirven como aperitivo. Vosotros decidís
- Bueno, cuando estemos todos juntos, lo decidimos ¿te parece?, comentó la amiga con la que ultimaba los detalles
- Me parece bien.Concretamos el jueves cuando vengáis a merendar y a jugar a cartas
- Bien, pues entonces hasta el jueves. Cuídate, Teresa
- Lo mismo te digo Luisa. Hasta el jueves
Y llegó el fin de semana
- Marita ¿ a qué hora llega Angel a buscarte?
-Pues ya tenía que estar aquí
- Es que ya nos vamos y no me gusta dejarte sola en casa, máxime si tiene que venir a buscarte Angel
- Mamá ¿ no confías en mi? Si quisiéramos hacer algo ¿ crees que no lo haríamos en cualquier otro sitio?
-Si, ya lo se, pero. . . quién quita la ocasión quita el peligro
Fué en ese momento cuando sonó el tiembre de la puerta de Marita
- ¡ Hola !, fué el escueto saludo que se dirigieron
- Alberto, vamos que se nos hace tarde
- ¡ Hola muchacho !, saludó Alberto a Angel
- Bueno hija dame un beso que se nos ha hecho muy tarde. Tened cuidado . . ., apostilló Teresa
- Hasta luego, papá, mamá. Marita les dió un beso y el matrimonio salió precediendo a los muchachos. Marita y Angel les vieron entrar en el coche, sin presentir que sería la última vez que les vieran.



Los cuatro coches llegaron a Puerta de Hierro y allí enfilaron la carretera de La Coruña. El pavimento no estaba en muy buenas condiciones, había como una neblina que con el frio de la cercana sierra había hecho que hubieran placas de hielo. El coche ocupado por Teresa y Alberto patinó y la velocidad que llevaban les hizo derrapar. Angel no se hacía con el automóvil y fueron a chocar violentamente contra un mojón que marcaba el kilometraje de la carretera. El golpe fué tan violento, que ambos murieron en el acto.El coche de los amigos que les seguía, frenó en seco ante el estupor y la incomprensible situación que se había planteado. Aparcaron a un lado de la carretera y acudieron todos raudos a rescatar a sus amigos, pero cuando llegaron a su lado se dieron cuenta que no había nada que hacer. La Guardia Civil tardó casi media hora en personarse.

Las mujeres abrazadas lloraban desconsoladamente y los hombres no apartaban la vista del coche siniestrado, reviviendo una y otra vez cómo habían presenciado el accidente. No terminaban de creérselo, era imposible. Desde el coche de la Guardia Civil, los agentes transmitieron a la Comandancia el domicilio de los fallecidos para tratar de localizar a la hija. El juez llegó y procedieron a levantar los cadáveres.
A las diez en punto Marita y Angel llegaron a casa de ella, no les extrañó ver en la puerta a un policía, dado que su padre había solicitado protección policial por los atentados de ETA Entraron en el ascensor y al llegar a la puerta vieron que otro agente aguardaba su llegada. La noticia fué brutal para ella La mente se le quedó bloqueada; tenía que hacer mil preguntas, pero las palabras se negaban a salir de su boca.



El accidente ocurrió a mediodía y ya era de noche, pero como sus padres no iban a comer en casa, Angel decidió que comería Marita y él en algún restaurante, después pasearían hasta la hora de ir a la discoteca. Y así lo hicieron.
El color había huido del rostro de los jóvenesy.Marita tuvo que sentarse en los escalones para no caer desmayada al suelo. Entraron en el domicilio acompañados por el policia; tenía que hacerles algunas preguntas e instruirles sobre la conducción de los cadáveres al Anatómico Forense. Los oidos la pitaban, la pitaban, impidiéndola escuchar todo lo que el agente narraba a Angel. Mentalmente daba gracias a Dios por que él estuviera con ella e esos momentos No lo habría podido soportar ella sola. Al cabo de unos minutos Angel telefoneó a sus padres para ponerles al corriente de todo.
Se presentaron inmediatamente, pues su casa no estaba muy lejos de la de Marita.
- ¡ Dios mio, hija, qué desgracia tan terrible !, dijo Asun al llegar, al tiempo que abrazaba a Marita que no reaccionaba.
Quería llorar, necesitaba llorar, pero era tanta su desesperación que las lágrimas no la salían. Una vez se hubo marchado el pòlicía, se disculpó con sus suegros y se dirigió a la habitación que había sido de sus padres. Todo estaba tal cual ellos lo habían dejado. Tomó un retrato de la pareja y abrazándolo exhaló un grito y rompió a llorar desgarradoramente. Al oirla, Angel corrió a su lado abrazándola, tratando de consolarla.
Asún decidió que se iría con ellos a su casa.No la dejarían sola, y dando instruc ciones a la muchacha de que preparara una maleta con ropa de Marita y sus objetos personales, se hizo cargo de la situación abandonando el domicilio llevándose a la muchacha que andaba como una autómata dejándose llevar. No se le iba de la cabeza el rostro de sus padres. No podría verles hasta el día siguiente en el Anatómico y de allí les trasladarían al tanatorio de la calle Galileo para poder velarles durante unas horas hasta su enterramiento. Los padres de Angel tomaron las riendas y dispusieron todo para el sepelio. Serían enterrados en La Almudena en el panteón familiar.
Marita les dejaba hacer incapaz por otra parte de tomar decisiones. Nunca se había planteado unas situación semejante y no sabía cómo hacer las cosas. Sus padres la protegieron en exceso; todo se lo daban resuelto y ahora ante una situación tan horrible, de no ser por Angel y su familia, no hubiera sabido qué hacer
No pudo conciliar el sueño en toda la noche a pesar de la infusión de tila que Asun la había preparado. Fué instalada en la habitación de invitados y Asun se mostraba solícita y cariñosa, sin duda influenciada por la terrible tragedia que le había tocado vivir.
Acudieron al Anatómico y sólo pudo ver a sus padres durante una escasa media hora. Parecían dormidos, aunque su padre mostraba un lado morado, pero debido a la preparación de los cuerpos, no mostraban ninguna desfiguración La funeraria les recogió trasladándoles al tanatorio. Allí permanecerían hasta el día siguiente en que serían enterrados a las diez de la mañana.
En los periódicos, en la radio y en la televisión se oyó la noticia del fallecimiento del matrimonio. Como ya hemos dicho, Alberto era un relevante consejero del banco, y a su sepelio acudió el mundo de las finanzas madrileñas y los muchos amigos que el matrimonio tenía, debido a su popularidad entre el círculo que frecuentaban. La despedida de sus padres, fué desgarradora. Su cabeza comenzaba a despertar y se daba cuenta del terrible drama que estaba viviendo ¿ qué haría ahora, sola ?

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