DESENCUENTROS - Capítulo 5º


Mientras regresaba a Madrid, no paraba de recordar todos los acontecimientos vividos en esos dos días. Estaba satisfecha por haber podido localizar a Lolita y haber hablado con su madre. Sentía una profunda tristeza por todo lo que les tocó vivir.

Si llegaba pronto trataría de comunicar con Jeff. La diferencia horaria con Francia no era grande y aunque fuese tarde le llamaría para decirle que todo estaba solucionado. En su interior estaba contenta de poder hablar con él, , de escuchar su voz. Creía saber el significado, pero se resistía a creerlo. No podía ser verdad que de nuevo una ilusión hubiera llegado a su vida. Pensó en los consejos que Jeff la dio y después de conocer todo lo relacionado con la familia de Lolita, pensaba que tenía razón, que los momentos hay que aprovecharlos cuando se presentan, porque no sabemos si tendremos otra oportunidad..


Mientras regresaba a Madrid, pensaba en lo vivido en Belchite

El tiempo en Madrid era desapacible,. Llovía a ratos con intensidad y estaba deseando llegar a casa. Se sentía cansada, no por el viaje, sino por el cúmulo de sentimientos. Antes de subir tomó un café y una tostada en la cafetería cercana a su domicilio. No tendría que preocuparse de preparar cena, le daba mucha pereza. Sacó la ropa del bolso de viaje y lo dejó sobre una silla
--Mañana me ocuparé de guardar lo que sea. Ahora no tengo ganas. Me ducharé y me pondré cómoda. A la hora conveniente trataré de hablar con Jeff.

Así lo hizo y para hacer tiempo vió la televisión aunque no estaba pendiente de ello. Nerviosa miraba el reloj constantemente, deseosa de que fuera la hora de llamar. Recostada sobre la almohada evocaba su rostro, cercano mientras estuvieron bailando en la discoteca. Aspiraba su perfume, discreto pero exquisito. Su marido no usaba perfume, más que una colonia fresca, varonil, para después de la ducha.
El perfume de su amigo era distinguido. Él era muy elegante y sabía vestirse con la ropa adecuada en cada momento. Se le veía un “ hombre de mundo”.

Miró por última vez el reloj y se dispuso a marcar el móvil de Jeff. No esperaría más. Eran casi las doce de la noche y estaba cansada. Marcó el número, aguardó unos instantes y una voz femenina la respondió


Una voz femenina respondió la llamada ...

-- Hello , qui est?

..—Ce Monsieur Spencer s’il vou plait?

--D’acord
Pero oyó su voz risueña que reñía suavemente a la mujer que le acompañaba

--Donnez moi, ma pettite

Se quedó confundida sin saber qué decir.

--Who is that?, preguntó sin esperar que fuera ella quién le llamara

No podía articular palabra…

--Perdón Jeff. No creí que estabas ocupado. Lo siento mucho. Siento la interrupción

--¿Perla? ¿ Te ocurre algo ?
--No, estoy bien. Voy a colgar

--Espera, espera…
--Adiós

Al cabo de unos instantes sonó el teléfono. Perla sabía que era Jeff, pero no tenía ganas de hablar con él. Sabía perfectamente lo que hacía esa mujer en la habitación. A pesar. de sentir una tristeza inmensa, comprendía que no tenía derecho a reclamarle nada. Ella misma había puesto de manifiesto que su único amor era Carlos. No esperaba que su vida diera ese giro, pero había ocurrido en contra de su voluntad, sin buscarlo. No contaba que él la viera como a una hermana, y no con otro sentimiento. Nunca le diría nada, nunca la notaría nada, aunque se muriera de pena cada vez que le viera.
No respondió al teléfono. Sonó durante varios minutos. Ella se tapaba la cabeza con la almohada para no escuchar su sonido.

No tenía ganas de levantarse. Todo el entusiasmo del día anterior se había esfumado y había tomado la decisión para cuando viniera Jeff : no iría con él a América. Se buscaría un trabajo ya mismo. Su reputación era conocida en importantes editoriales y creía no tener impedimento en encontrar un hueco en alguna de ellas. Y en último caso, se tragaría el orgullo y hablaría con su antiguo jefe para que la readmitiese.
Con desgana se vistió y salió a la calle. Compró el periódico y dio una vuelta por el barrio. Desayunó en una cafetería. Pensaba pasear por el parque cercano, pero comenzó a llover y decidió volver a su casa. Definitivamente los días de lluvia la deprimían más de lo que ya estaba.

No tuvo noticias de Jeff ni ese día ni en los tres siguientes.. Al cuarto y ya de noche, muy tarde, sonó su teléfono. El contestador dijo su párrafo. Al concluir escuchó la voz de Jeff que reclamaba su presencia en el aparato
--Vamos Perla, no seas niña. Somos adultos. De haber sabido que eras tú la que llamabas, hubiera atendido yo. Vamos se que estás ahí, ponte, por favor

--Jeff, estoy avergonzada. No tienes que darme ninguna explicación. Me siento muy incómoda y no deseo hablar contigo
--Pero qué crees, ¿que soy un santo ? Soy un hombre joven, soltero y me gusta divertirme. Y efectivamente no tengo porqué darte explicaciones, así que si no quieres hablar conmigo, no seré yo quién te incomode. Adiós.

No sabría decir cuál palabra le dolió más: si el afirmar que estaba con una mujer, o la manera en que le dijo que era libre de hacer lo que quisiera…
--Me está bien empleado. ¿ Quién me manda a mi escuchar buenas palabras de alquien al que apenas conozco ? ¿ Por qué no me dejaste en paz, seguir con mi vida ?, triste o alegre, vacía o plena, pero era la que yo quería vivir. Acaso ¿ es mejor esto,? ¿De nuevo volver a sufrir ?

Sabía que esa noche la costaría dormir, así que decidió tomarse un Lexatil. Necesitaba ordenar sus ideas,, de nuevo patas arriba.
No tenía el ánimo para hablar con sus amigas, por tanto no las llamó para anunciarlas que estaba de regreso en casa. Sabía que la harían preguntas y lo que menos necesitaba ahora, era revivir los acontecimientos de Belchite. Dejó pasar ese día y por la noche las llamó. Quedaron en verse al salir de trabajar y así lo hicieron. Hasta la hora de la cita buscaría algún empleo, sin muchas ganas de hacerlo, pero era necesario. No encontró nada, o mejor, no vió nada. No estaba preparada para la situación que se le había planteado, no se lo había imaginado

Se reunió con sus amigas en el sitio de siempre. Se saludaron como siempre e hicieron que les relatara todos sus descubrimientos. Estaban ansiosas por saber. . Araceli que era la que mejor la conocía, intuyó que algo la preocupaba y mientras las otras discutían, en un aparte, ella la preguntó


Las amigas se reunieron en el mismo lugar


--¿ Te ocurre algo? Jeff te gusta ¿verdad?. Bueno eso es estupendo. Es lo que hemos estado esperando durante mucho tiempo ¡ Eureka, al fin ocurrió ¡!

--¡ Noo ¡ Si me gusta, pero yo a él no. Me ve como a una hermana pequeña. Estoy muy confundida y pesarosa de no haber seguido con mi vida de antes. Al menos ya lo tenía asumido, y sin embargo ahora tengo que volver a empezar de nuevo.

--No puedo creer lo que estoy oyendo ¿ que no le gustas ? ¿ es ciego ? Pero si eres guapísima, culta, inteligente…. .

--Si pero no he hablado con él más que de Carlos, y claro ha pensado que no me interesa nadie
--Tonterías. Si se hubiera fijado en ti, hubiera insistido. Pero claro, en los sentimientos no se mandan. A lo mejor él ya tenía novia o pareja. ¡ Os conocéis tan poco… !

-- Por favor Araceli, dejemos esto.

Apenada la amiga comentó con las otras. Iban a dar su opinión, cuando la mano alzada de Perla, las frenó en seco al tiempo que decía

-- No quiero hablar más de este tema. Está pasado ¿ de acuerdo ?

Las chicas asintieron, apenadas, con la cabeza pero conocían a su amiga y sabían que no quería se tocara el tema Jeff, nunca más.

Transcurrieron más de quince días desde que Jeff y ella hablaran por última vez. Fue un domingo por la mañana. Aún conservaba el pijama de la noche anterior y estaba desayunando cuando alguien llamó a la puerta. Se alisó los cabellos y descalza fué a abrir la puerta. Sería alguna de las chicas, repitió para sus adentros.
-- Hola

Jeff estaba delante de ella. La miraba de arriba abajo fijamente.


Aún en pijama, se dispuso a abrir la puerta. Frente a ella estaba Jeff ...

-- No esperaba encontrarte aún en la cama. Son más de las once y tú acostumbras a madrugar
-- Hola. Es que … tengo frio. Se ve que algún catarro me está rondando, el caso es que no me apetecía levantarme aún. No tengo prisa; hoy no trabajo

-- ¿Estás trabajando ?

-- Si, si, claro. Necesito trabajar. No soy rica; tengo ahorros pero éstos se acaban
- Eso quiere decir que no vendrás a América ¿no?

-Exacto. Allí sería como un jarrón chino: valioso pero nadie sabe dónde ponerlo. Mi sitio está aquí. Eso no quiere decir que en algunas vacaciones vuele a Nueva York y nos veamos,, pero para establecerme allí, no, definitivamente.

--Oye, sobre lo ocurrido en Francia…
--¡ No quiero saber nada ¡, no tienes que explicarme nada. ¿Sabes ? no me he caído de un guindo y sé las necesidades que tenéis los hombres. Recuerda que estuve casada durante tres años. Siento vergüenza de haberte llamado, en un momento tan íntimo, pero ya pasó. No tienes porqué sentirte apenadoSi te parece hablaremos de las gestiones para tu abuelo…

Paso por paso relató todo lo ocurrido, pero le ocultó los sentimientos encontrados que había experimentado al verse frente a la tumba de Lolita. En cierto modo ella era la que había puesto en su camino a Jeff.

La invitó a comer, pero ella rechazó la invitación alegando que no se encontraba bien
- Me duele mucho la cabeza, perdóname en otra ocasión

- Estás enfadada ¿verdad?
Ella le miró fijamente a los ojos: "si lo estoy."Tus últimas palabras fueron bruscas y me recordaron la bronca de la editorial. Has cambiado mi vida a peor porque ahora no puedo luchar contra ti… " Pero no dijo nad.a, Lo que pensaba se quedaba para ella.

- En fin, si estás enferma no te molesto más

La despedida fue fría por parte de ambos. No se besaron en la mejilla como hacían antes. Tan sólo Jeff la miró fijamente y pasando su mano por la cara de ella , se despidió.


Con una caricia por su rostro, se despidió de ella





No habían hablado en toda la semana ni en persona ni por teléfono. Jeff se había marchado de la casa de Perla enfadado por la reacción de ella. No quería molestarla, no quería verla. Era orgullosa y muy terca. Ambas cosas exasperaban a Jeff. Pero al fin cedió a sus deseos y la tarde-noche del jueves fue a esperarla al portal de su casa. La vio venir arrebujada en el abrigo, pues era una noche bastante fría, como si fuera a nevar de un momento a otro. Como siempre venía con la cabeza baja, a solas con sus pensamientos. Sintió pena por ella. Una mujer joven y bonita, dejando pasar la vida sin pena ni gloria.

--¿ Por qué este empeño mío en protegerla ? Ya es mayorcita y a lo mejor lo que quiere es vivir así, reflexionó para sus adentros

De un paso se plantó frente a ella

--¡ Dios mio, qué susto me has dado ¡

--Ja,ja,ja, ¿ Pensabas que iban a atracarte ?

--¡No ¡ , no sé…¿ Cómo estás ?

--Yo bien ¿ y tú, se te quitó el catarro?

--Si, ya estoy bien. ¿ Quieres subir o vas a algún sitio ?

--No venía a verte

--Bien, pues vamos a casa. Hace una noche muy desapacible

Ambos subieron. En el ascensor Jeff la miraba de soslayo sin hablar ni comentar nada. Una vez en el interior del piso. . .

-Dame tu abrigo, por favor. Sírvete algo mientas yo dejo el bolso


Sírvete algo, mientras....

Desapareció por el pasillo y Jeff la vio marchar fijándose en su figura. Verdaderamente era una mujer muy atractiva…

--¿Te has servido?

--Si ¿te sirvo algo a ti?

--Un Jerez por favor. Cielo santo hace una noche muy fría

--¿ Te apetece salir a cenar? La última vez rechazaste mi invitación

--Te invito yo,. Te haré una cena especial

--¿Sabes guisar?

--¡Claro ¡ Igual te imaginas que por vivir sola, me alimento del aire. Hace tiempo que nos conocemos y aún no sé cuál es tu comida preferida

-Soy de gustos sencillos. Me encanta la tortilla de patata. Solamente puedo comerla cada vez que vengo a España. En ningún otro sitio la saben hacer. La verdad es que yo ignoro los ingredientes y por mucho que le he explicado a mi madre como es, nunca le sale..

Ambos jóvenes rieron y juntos en la cocina prepararon los ingredientes con los que confeccionar una suculenta tortilla. Mientras Perla daba los últimos toques, Jeff partía unas finas lonchas de jamón serrano y unos tacos de queso manchego. En la pequeña bodega eligió una botella de vino y se dispuso a preparar la mesa. Buscó una vela y la situó en el centro. La mesa quedó completa y a ella se sentaron para degustar la frugal cena que habían preparado.

-¡ Humm ¡ No hay manjar más sencillo y exquisito : tortilla, jamón y queso. Todo ello regado con un buen vino de Rioja….Manjar de dioses. Sólo falta el café, comentó Jeff


No hay manjar más sencillo y exquisito ....

-Lo tomaremos en el salón mientras hablamos, dijo ella

--Tenemos que hablar de Lolita

Perla dio todos los datos conseguidos y relató su entrevista con Dolores y su promesa de volver con el nieto del que pudo ser su yerno

-¿ Cuándo podrás ir ? , dijo Jeff

-El viernes a mediodía termino mi jornada laboral. Podrías ir a buscarme a la editorial. Comeríamos algo por el camino. Como llegaríamos ya de noche, podríamos hospedarnos en algún motel y al día siguiente por la mañana iríamos a Belchite viejo, al cementerio, y después acudiríamos a la residencia a saludar a Dolores ¿ te parece?

-Bien, me parece bien. Me gustaría detenerme un rato en el pueblo, caminar entre las ruinas. Transitar por donde ellos anduvieron e imaginar las sensaciones que ellos sintieron. Quién sabe si haré una continuación del libro….

-Entonces, ¿ seguimos adelante ?

-Naturalmente. Verás tendrá que ser sin falta en estos días: el martes regreso a Nueva York.

-Claro, llevas una semana. Bien pues entonces quedamos en eso.

Apuraron el café. Perla tuvo la impresión de que él quería decirla algo, pero como Jeff no abrió la boca, pensó que era una apreciación suya.

-Bueno pues me voy ¿ Quieres ir a algún sitio ?

-¿ A estas horas ? ¡ Es muy tarde ¡

-¿ Me das el abrigo ?

-Voy por el

Como había quedado, el viernes a las dos en punto Perla recogió su bolso de viaje, su abrigo y salió de la oficina. Puntual, en la puerta, la esperaba Jeff con el neceser a sus pies.

-¡ Hola ¡, dijo ella a modo de saludo

-¿ Cómo estás, bien?

-Perfectamente. El coche lo tengo en el aparcamiento, a la vuelta. ¿Vamos ?

-¿ Por qué no comemos antes? Yo tengo hambre. Ten en cuenta que según mi horario, casi es la hora de merendar…

-Cierto, perdona, sonrió Perla. Vayamos a la cafetería que hay al lado del aparcamiento. Se almuerza muy bien.

-Vayamos pues

Se instalaron en el coche y tomaron rumbo a Zaragoza. Llegaron de noche a la puerta de un motel de carretera y reservaron dos habitaciones. No eran lujosas, pero sí cómodas y limpias. Acudieron a la cafetería de la instalación y cenaron. No se prolongó mucho la sobremesa, pues ambos estaban cansados. Fijaron la hora para el día siguiente y dieron orden en recepción de la hora en que habrían de despertarles.

Como a las once de la mañana llegaron a Belchite. Antes había comprado unas flores que depositarían en la sepultura de Lolita y en la de su padre. Jeff deambulaba por las calles del pueblo mirando a un lado y otro de las fachadas de las derruidas casas. Se supone que estaba en la calle Mayor, en donde ocurrió todo. Lo sabía de memoria, pues tal era la cantidad de veces que su abuelo se lo había narrado. Miraba al suelo como buscando una huella inexistente de lo pasado. Perla le miraba en silencio unos pasos detrás de él. No quería interrumpirle,


Belchite Viejo

Pero sabía de la emoción que estaba viviendo. También se dio cuenta, que era su propia historia, la de ellos. Lolita era el nexo de unión de su destino. De no haber sido por el libro ni siquiera se hubieran conocido. Como si le leyera el pensamiento, él se volvió hacia ella y le comentó

- ¿ Te das cuenta ¿? ¡ es nuestra historia ¡ Aquí empezó todo…. Es increíble

Perdieron la noción del tiempo; no quería interrumpirle, que agotara las vivencias que pudiera sentir y que ella sintió la primera vez que recorrió esas calles días atrás. Rodeó los hombros de Perla con su brazo, y le dijo

-Vámonos ya

La siguiente parada fue el cementerio. Caminaron entre las tumbas derruidas y se detuvieron en una en la que aún seguían las flores que Perla depositara en su primera visita. Apenas unos pocos metros de la de Lolita, estaba la de su padre, que señaló a Jeff. Sacó de su bolso la máquina fotográfica y se la tendió.

- ¿ Cres qu es buena idea enseñarle al abuelo esta fotografía ?


Depositaron parte de las flores en la tumba de Lolita....

- Él me lo pidió. De todas maneras si no le veo fuerte, si le veo muy emocionado, no se la enseñaré, pero sé que querrá verla. ¡ Cielo santo ¡ era una niña, no habían empezado a vivir. Qué triste es todo. Odio las guerras que destruyen todo cuanto encuentran a su paso en beneficio de unos pocos. Y siguió reflexionando:

- ¿ Te imaginas lo distinto que hubiera sido todo si ella no muere? Posiblemente yo no hubiera nacido, al menos en América. Quizás no hubiera sido escritor y no te hubiera conocido, y por lo tanto ahora no estaríamos aquí…¡ Es increíble ¡

- Con razón eres escritor. Puestos a fantasear no hay quién te gane…

Ella sonrió para que la tensión no fuera tan alta. Rezaron juntos ante la tumba de Lolita, y depositaron parte de las flores que llevaban. La otra parte la dejaron sobre la de su padre. Salieron del cementerio y se encaminaron hacia la residencia de Dolores

-¿ Quieres hablar con el sacerdote que les conoció ?

- Me encantaría. No lo creerás, pero siento una opresión muy profunda en el pecho. Todo esto es la historia de mi familia, mi propia historia. Mi abuelo la vivió y nunca pensé poder vivirla en el sitio en donde ocurrieron los hechos.

Don Felipe estaba en el saloncito frente al calor de la chimenea tapado con una manta. La señora que le atendía les condujo hasta él, que como siempre estaba medio dormido.

- Don Felipe, estos señores preguntan por usted

El sacerdote volvió la cabeza y su rostro se iluminó cuando vió a Perla, y supuso en el acto que quién le acompañaba era el nieto de aquel muchacho novio de Lolita, tal como ella le había anunciado la vez anterior

La charla de don Felipe esra amena e interesante. Jeff estaba encantado de la vida escuchando el relato de los hechos posteriores a lo acontecido, pues mientras ocurría todo, el abuelo ya había sido evacuado. Al anciano cura se le llenaban los ojos de lágrimas contagiando la emoción a la pareja que le escuchaba expectante. Jeff no paraba de hacerle preguntas. Había decidido que escribiría una segunda parte desde el final del primer libro hasta el momento actual. Su imaginación no paraba de asimilar datos, preguntas, hechos, etc. El tiempo había corrido veloz y eran casi las seis de la tarde. Aún tenían que visitar a Dolores, por lo que se despidieron

- Id con Dios, hijos

- Padre, le prometo que si escribo este libro, le traeré un ejemplar en mano. Volveré a visitarle. No piuedo imaginar la emoción de mi abuelo cuando le narre todo esto.

Se despidieron del sacerdote y se encaminaron a ver a Dolores. La encontró muy decaída, como si en lugar de unos días hubiese pasado un año. Reconoció enseguida a Perla que emocionada la abrazó. Jeff estaba desbordado por todo lo que estaba viviendo. Nunca se lo hubiera imaginado. Nunca hubiera imaginado encontrar unas gentes tan entrañables y tan tristes. Nunca habían conseguido olvidar su tremenda tragedia.


Dolores mostró a Jeff la caja de sus tesoros

Dolores enseño a Jeff la caja de sus tesoros, y él emocionado acariciaba aquellos diminutos zapatitos que pertenecieron al amor de su abuelo. Miró la fotografía desgastada de un hombre de aspecto bonachón y que Dolores con lágrimas en los ojos llevó hasta sus labios

- Es mi marido ¿sabes ?

Permanecieron un buen rato escuchando la narración de las vivencias de la mujer. Al cabo de un rato se detuvo y mirando al rostro de Jeff, dijo

- ¿ Con que tú eres el nieto de quién pudo ser mi yerno? Vaya, vaya. Ahora que me fijo, te pareces mucho a él. Al menos como yo le recuerdo; tienes los mismos ojos azules que él tenia y que tanto enamoraron a mi niña.

- Dolores, mi abuelo estaba loco por los ojos negros de Lolita.

Se dirigió a Perla y le formuló esta petición

- Hija, a mi me queda poco, lo presiento. Tengo que pedirte algo y es que cuando ocurra recojas estas cositas (dijo señalando sus pertenencias) y se las hagas llegar al abuelo del joven. Si se quedan aquí las tirarán a la basura y deseo que las tenga él. Es lo único que me queda de ellos. El día que él falte, haced lo que queráis. Dejaré instrucciones a Luisa para que te avisen.

-Dolores por favor, no hable así. Perla se abrazó a ella sin poder reprimir el llanto que cegaban sus ojos. La despedida fue triste y Jeff tuvo que tomar a Perla por los hombros para que se despidieran, alegando que no era bueno para Dolores tanta emoción.

Salieron de allí cuando ya había anochecido. Ninguno de los dos hablaba. Estaban vencidos por tantas emociones. Perla gimoteaba despacito, mientras Jeff conducía de regreso a Madrid. Cuando ya iba a llegar al lugar del Motel, Perla le dijo:

--Jeff estoy agotada por la emoción. No tengo ganas de seguir hasta Madrid. Todavía queda mucho, hagamos noche aquí

-- Creo que es acertado. Yo tampoco estoy bien. Iré a reservar las habitaciones. Si quieres ve a la cafetería, tomaremos algo antes de acostarnos.


Decidieron pasar la noche en un motel

-De acuerdo, allí te espero

Apenas si probaron la cena. No tenían apetito ni ganas de hablar. Cada uno reflexionaba sobre lo vivido aquel intenso día. Estaba confundida. Se agolpaban mil ideas en su cabeza que levantaba y miraba a Jeff, que a su vez no dejaba de escarbar con el tenedor en su plato. Mil ideas encontradas la confundían ¿ qué le estaba ocurriendo? Abonaron la cuenta y se dirigieron al bungalow que les habían asignado. Frente a la puerta Jeff abrazó a Perla y la besó en la frente

- Hasta mañana, trata de descansar

- Igualmente Jeff. Buenas noches

A solas y después de tomar una ducha, Perla daba vueltas por la habitación tratando de averiguar qué es lo que la estaba sucediendo. Pensaba en Lolita y en el abuelo constantemente, no sabía muy bien porqué, o acaso sí. ¿Hubiera sido tan valiente como Lolita en aquella última noche?. Era una época tan distinta, tan opresora con las mujeres. ¿ Habría medido las consecuencias? ¿ Y si no hubiera ocurrido la desgracia , y aquella noche hubiera tenido otro final, otro hecho. . . ? Estaba muy nerviosa, pero algo en su interior se revelaba contra su propio sentido común, con lo que hasta entonces había creido su deber para con Carlos. Respiró profundo y cogió las llaves de la habitación. Estaba ya preparada para dormir, se puso una bata y decidida salió de la habitación.

Golpeó en la puerta contigua, , en la de Jeff, que la abrió con sorpresa

- ¿ Qué ocurre, estás bien, necesitas algo ?

-¿ Puedo pasar ?

- Claro, adelante

Jeff se había recostado en la cama. Se suponía que veía la televisión, aunque en realidad estaba inmerso en sus propios pensamientos.

- Bien dime qué ocurre

Ella tomó su rostro entre las manos besándole en los labios apasionadamente. Él sorprendido no rechazó su caricia, pero la extrañeza se reflejó en su casa

-¿ Qué haces ?

- No me preguntes, no digas nada. Ni yo misma lo entiendo. No sé que me ocurre, pero necesito…

No pudo terminar,. Jeff la abrazó fuertemente devolviéndola el beso. Se besaban una y otra vez abrazados. Él la besaba en los ojos en el cuello en los hombros, en los labios…De repente se paró, y preguntó:

-¿ Sabes lo que esto significa ?

-Si, dijo una voz temblorosa

- Sabes lo que viene después. ¿ me entiendes ?

- Si

- ¿ Aceptas ?

-Si, acepto, lo quiero…

Nuevamente se besaron. Fue una noche plena de amor, abrazados uno al otro, hasta que el nuevo día apuntaba radiante de sol, por la ventana.


Fué una noche plena de amor



 

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