LA MALINCHE / Una historia de amor


De lejos habían llegado a sus tierras unos hombres extraños, con pelo en la cara que ellos denominaban "barba". Sus trajes brillaban a la luz del sol y cubrian sus cuerpos con algo metálico que llamaban "armaduras". En barcos grandes con grandes velas habían llegado a tierras mejicanas procedendes primero de La Española (Haiti) y después de Juana (Cuba).
Los habitantes de aquellas fértiles tierras estaban en guerra; eran los indios mayas contra los aztecas. Al frente de éstos últimos había un guerrero, su jefe, llamado Moctezuma.
Al llegar los hombres barbudos estaban enfrascados en las peleas y ellos vieron la ocasión idónea para conquistar ese territorio y ofrecerlo a la corona de Castilla.
Habían sido vendidas como esclavas infinidad de mujeres entre las que se encontraba Malinali, una indiecita jóven y hermosa como bello era el color de su tez.
Pertenecía a una noble familia azteca cuyo padre era cacique de Painala y su madre, Cimatl, era de estirpe noble.
La jóven además de bella tenía dotes para comunicarse con las gentes venidas de lejos por lo que fué vendida y utilizada por los forasteros como intérprete ya que dominaba las lenguas que aquellos hombres no conocían. Dotada de extraordinaria inteligencia, pronto aprendió castellano( pues los forasteros eran conquistadores españoles) lo que les fué muy útil para poder comunicarse con las gentes de aquel lugar.
El viaje de los castellanos había sido, largo y peligroso, sin mujer alguna por lo que las esclavas que fueron compradas por éstos fueron distribuidas entre los castellanos.
Hernán Cortés, pues ese era el nombre del que estaba al frente, pensó que Malinali iba a serle muy útil como diplomática para poderse entender con los aborígenes y de esta forma poder concluir el trabajo que le había llevado hasta allí.
Cortés no era ajeno a la belleza de aquella jóven nativa y día a día su atracción era más grande. Se enamoró de ella y él fué correspondido de la misma manera. Su convivencia fué apasionada más por parte de ella que por la de Hernán. Al cabo de un tiempo nació un hijo ilegítimo que llamaron Martín. Pero Hernán Cortés se olvidó de la servidumbre y lealtad que la muchacha había guardado, y renunciando a su amor contrajo matrimonio con una noble castellana.
Malinali se había convertido al cristianismo y había sido bautizada tomando el nombre de Marina, aunque los españoles la llamaban La Malinche.
Gozó del aprecio y respeto entre todos los castellanos, lo que le hizo casarse a su vez con un español.Ella nunca olvidó a su amor extranjero, a pesar de dar otro hijo a su esposo.
Murió por viruela en 1529 a los 27 años de edad, pero su recuerdo ha perdurado a través del tiempo y es recordada por todos como una luchadora diplomática que supo tratarse con todas las partes, aunque algunos le tacharon de traidora a los suyos; nada más lejos sino todo lo contrario fué partícipe de la creación de Méjico.
Este corto relato no refleja la conquista ni los avatares de la misma, sino la extraña historia de amor entre dos civilizaciones. A pesar de todo, cuenta la leyenda que Cortés recordó a aquella joven india a pesar de haberse casado con la castellana.
No debemos juzgarles con nuestra mentalidad actual, sino con la de hace más de 500 años y las circunstancias y educación que en aquel entonces existía.
Una cosa si es cierta, la especial atracción que sentimos mejicanos y españoles recíprocamente.
Al igual que la venganza de Moctezuma es un mal pasajero que nos ataca cada vez que un español viaja a Méjico, y es sencillamente por la altura de aquel pais que al viajar en avión, al organismo no le da tiempo a aclimatarse, y el estómago es el que paga las consecuencias.
Es una bella historia de amor que concluyó mal por el desvio de amor de él y más aún por la prematura muerte de LA MALINCHE, principal protagonista de este mi pequeño relato.

                                                  ( rosafermu / 1996celta )

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